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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

viernes, 16 de noviembre de 2012

Tan de plata






Una curva de tu cuello delató la ambivalencia de las flores.

Pétalos serenos, redondos, simples contornos del reino

de los nacimientos, 

amenazaron mi calma, observada desde el balcón más alto

del palacio oscuro, casi muerto.

La sombra no sólo a mi me exonera de las luces en la terraza.

Hay que tener en cuenta que la distancia es la misma desde el ser

a la imprecisión siempre viva de los amanceres,

azules, límpidos por la niebla, resbaladizos y blandos

dentro de la dureza del hielo.

No he visto aún una fórmula que se parezca a aquella carretera

fría en la mañana recién horneada,

tan de plata como el acero de las hojas de chopo

sobre la alfombra de tu misterio,

sobrio y decente, extremadamente al límite

de un milagro sobre mis senos.

Canta un jilguero y duermo, por fin, 

en el regalo de tu playa, árboles y retamas hacen de orilla,

la arena es mi mirada desmembrada

en poros de piedra, musgo y semillas.




6 comentarios:

Lyliam dijo...

"Hay que tener en cuenta" que lo ambivalente es lo que generalmente nos provoca a seguir aún en lo oscuro de los balcones. Genera adrenalina pasar desde el frío helado del acero a una playa, a escuchar a un jilguero. Somos tan insensatos a veces, por ejemplo mi Susi, a mi, estar debajo de un duraznero me produce alergia y sin embargo no hay manera de evitar que vaya a sentirle el perfume.
Vivimos al límite poeta, y dormimos soñando con milagros. Como te extrañe estos días amiga querida, tus palabras para mi son como abrazos apretados siempre, ahí te dejo un montón, todos para vos.

Huellas dijo...

Ummm, sabe a primavera con toques nevados. Delicioso soñar estos, tus momentos.

Un abrazo, bella.

susi underground dijo...

Pues entonces qué te voy a explicar, Lyl, si sabes hasta dónde nos puede llevar el instinto. A veces, un abrazo helado es la antesala del infierno. En otras ocasiones, el jilguero canta y el milagro es lo que cuenta.
Besos, Lyliam.

susi underground dijo...

Sí, sólo para mi, son momentos únicos. Una carretera helada en primavera camino de casa amaneciendo en ceniza y luz. Instantes mágicos.
Besos a tus huellas.

The Unshining dijo...

O se lucha para cambiar las cosas, o se emigra... pero desde luego el país no aguanta este ritmo 10 años más.

Me ha gustado mucho lo de "la mañana recién horneada", aunque debo reconocer que me cuesta un poco seguir e interpretar esta clase de poemas tan crípticos.

Un saludo.

susi underground dijo...

O las dos cosas, Unshinging. Diez años son muchos para una mañana recién horneada, de ésas que conocen colores más allá de la conciencia. Te apuesto lo que quieras a que antes de una década la carretera se vuelve camino de los dioses.