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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

sábado, 21 de julio de 2018

Pueblo de encinas



Abro la puerta y entran hojas

que no quieren más tacto

que una caricia,

llevan espadas en alto

defendiendo su postura;

son tan fuertes los cuerpos de los que nacen

como conciencias en calma,

forman un pueblo 

de flores y plumas,

hongos y piedras que consuelan 

a una tierra castigada

por su cara de carbón:

hace tiempo le abrieron el vientre,

sobre el que ahora crecen

árboles de alzada chiquita porque apoyan

bailes de planetas,

nieves del mismo peso

que el fin último de la vida

y al viento Aquilón.

Es un bosque de encinas,

si algún día cambio de norte

lo guardaré en la caja

que siempre va conmigo.















domingo, 15 de julio de 2018

Por eso



Una idea sin afectos es creencia que se tiene por segura, la única y verdadera. 

Pero el dogma está fuera del mundo y sus mutaciones, de toda duda 

que razona sobre su propio deseo, que es ir creciendo, como lo hace un chopo 

a la orilla de un regato. La vida, si te ha convencido su amor evolucionando, 

demuestra que todo crece hasta que se transforma. 

Los que se ganan la vida con el intelecto, en este sistema deforme, 

son una especie inmutable, quieren tener razón a cualquier precio, son la patria 

de las inseguridades. Lo dijeron los sabios que citan para equivocarnos, a sus 

palabras les atan las manos y las rodillas, les ponen bozales y las falsean. 

Sólo ama a quien se dirige la idea que está atenta a sus propios pasos, que se 

equivoca y rehace el camino hasta que encuentra otra curva 

en la que perderse; inmóvil, es teoría que sólo sirve para el odio a los afectos. 

Por eso me gusta la anarquía.





















sábado, 14 de julio de 2018

Encuentro



Siempre quise adivinar

la dirección de mi casa;

cómo salvarme si el cielo rompe y sale el rayo

concediéndome ventaja para llegar al refugio,

o convertirá en silencio el sonido de mis botas.


Cuál es el rumbo,

qué veleta me señala

la cresta de su tejado,

verla alegre por la vuelta

de la luz y de la sombra.


Ahora sé que es mi animal

y el jardín de luz violeta

y el acuerdo poderoso

con el manto de la muerte.

Es la causa que demuestra

cómo se utiliza

la columna vertebrada.

















lunes, 9 de julio de 2018

Formas



Caen gotas

de una vena,

de una frente,

de unos ojos

inclinados, asimétricos.

Hay muchas formas, pero

se da más,

con gran voluntad y sinceramente,

la espiral

que soluciona el misterio con una pregunta.

Así vuelve la calma,

aunque sólo durante

un breve centímetro.

Luego llega

el estado anterior

a otro interrogante.














miércoles, 4 de julio de 2018

Los niños de las algas




Hay niños mecidos

por el filo de las algas,

sus ojos no se cerraron

para ver mejor los ojos

del monstruo que asusta

en todos los cuentos.

Sus manos

-tan leves-

son puños queriendo

saber qué está pasando,

qué vida es esta vida

de ruiseñores sin alas,

qué dicen los que están al lado

de los que fabrican el miedo,

que lo llevó lejos

-tan lejos-.

Sus ojos,

siempre abiertos,

nunca callan,

y sus pulmones

se llenan de hielo.











sábado, 30 de junio de 2018

Narciso ajado



Amante de andar sola,
contradigo corrientes y veredas,
me elijo abuela, madre, hija, nieta,
caperucita y loba.


Miente,

es lo que se hace con quien no se rinde

ni en el último segundo,

porque el tiempo siempre estuvo de su lado.


Abre la puerta al rechazo,

pero todo explota cuando alguien lo decide.

Sé que detrás está el miedo

de encontrar algo que no pensabas que existía,

respira profundamente y explica

que nada valgo,

nunca sabrás hasta qué punto el amor propio

me defiende de tu altura:

es un monte cuya sombra asusta

al gesto tembloroso

de un narciso ajado.


Llora cuando nadie te vea,

por si piensan

que no te vistes por los pies.



















viernes, 22 de junio de 2018

Ácida gota de miel



Y salimos a buscar flores de saúco

en la medianoche del día más largo,

Lucy les dice que no teman,

sólo queremos su dulce aroma.


Entonces, se abren como un arco

de norte a Pernambuco,

de la osa madre al aullido,

del maullido a la loma negra,

de la tragicomedia a la práctica infinita

de lo todo por hacer.


No son blancas, son eléctricas,

como un micropunto

superando fronteras demolidas

por quien lo merece.

Una sinfonía de ácida gota de miel.


Cuando volvemos,

siguen vivas para siempre.