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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

domingo, 26 de enero de 2014

Ruido de frío


Luminoso gusano
durmiendo en esta flor -
tu luz está encendida

(American Haiku, 1959, Jack Kerouak)




Moviendo el aire sucio, pulía cascabeles de cartón de plata
en el claro de bosque más rápido en ser sombra bailarina.


Llegó a llorar junto a un místico extraño


[borrachos de tequila y penas de la puta Esperanza de santa belleza]


que ve en la noche el camino de su suerte.



Hablaba con los animales que habitan detrás de lo que tejen

dejándoles el corazón en sus manos
con el convencimiento insensato de que no se lo comerían
aquellas bocas abiertas.

Pero el ruido del frío mataba lo imprescindible.

Sólo se oía un sonido de dientes masticando luces.





2 comentarios:

F.E.León dijo...

Reconozco, Susi, que tengo unas ganas inusitadas de comunicarme, ¿Qué mejor que contigo? Advierto por las referencias que haces que tienes debilidad por la Generación Beat, quizás haya dejado ese fondo de desesperación que noto en cada uno de tus versos, esa escritura de apariencia inmediata en la que se sacrifica algo la estética en aras de transmitir autenticidad, tú lo haces a pesar de que, a veces, me peleo con el significado de tus imágenes, pero sé que, sin duda, es culpa mía y de mi capacidad de entendimiento.

Un abrazo.

susi underground dijo...

Me encantan los beat, se me nota y además les rindo homenaje a menudo. Me parece que aquella sensación con la que vivían la vida la tenemos mucho ahora, esa mezcla entre el horror por una feísima realidad impuesta, y un éxtasis diario y voluntario, sólo por el hecho de estar vivo, y que casi hay que esconderlo porque resulta sospechoso entre tanto obediente que nos rodea. Es desesperación activa, digamos, de puro impulso vital asfixiado que se resiste a morir, aunque para ello haya que hacerlo. Lo de las imágenes... bueno, ya sabes que forman parte de una iconografía particular, experiencias propias a veces difíciles de entender. Pero se comen su corazón, Efe, se lo comen... Moloch, ese monstruo de tantas cabezas.