Es más dulce una gota de fiebre de lluvia
que un prodigio
haciendo nacer amapolas blancas,
pero una bisagra quieta nunca tuvo tanta importancia
como el gorrión en lo conciso de un vuelo que apenas remueve el aire.
La sombra teme,
insistiendo en escribir historias de máscaras aturdidas
que apoyará en una vasija rota,
vacía de rutas su mente.
Bajo farolas de gas,
escalo hipnóticas escaleras para alejar su sanción
de mi cumplimiento,
y nueve son los pasos sobre la roca.

