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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

sábado, 5 de marzo de 2016

Era de siete ventanas abiertas



Entraron gusanos almidones y un dolor indefinido.

Quise hacer una canción de Hendrix que ya estaba hecha,

porque eléctrica se deslizaba por las rendijas,

bailando lánguida con los cristales

de un mundo a 212º F de temperatura.

Los dardos de la noche revelaban sombras de fotografía,

así que bajé los ojos, antes de admirar el baile del humo

que salía por los dedos cigarrillos.


El viento gritaba Mary,

acariciando el terciopelo de mi vista,

lejana de todo lo que no fueran espejos de cinco puntas

sobre la piel de su cráneo

transparente de vidrio.


Era una hora impresionante, la nieve dibujaba

un estómago enorme alrededor de su cabeza.


Era una hora especialmente.







martes, 1 de marzo de 2016

Latitudes


A veces me lluevo verde 
agua escarcha gotas de rocío alquimia del océano,
salto, hermana de mis hombros, y se da la vuelta el aire,
revolviendo todos los cabellos los caminos de mi cuerpo suben
las alturas del oxígeno dentro de la savia,
verde musgo y yedra y lágrima de risa, 
verdilocamente nítida soy el juego 
de niños dentro de la fuente.

O miro el techo como si fuera un nubedal de las antípodas
que me aparta de lo físico, la química late ácida
donde estuvieron las venas,
puercoespines me llevan a un campo de santos insepultos crisantemos
y visto mi apenas cuerpo de blanco oscuro.

Casi no respiro,
esperando el tiempo de lloverme.







sábado, 27 de febrero de 2016

Reflejo


Casi una estación abierta al último metro,

una herida de dimensiones confusas, el huevo de una lagartija ciega.

Apenas el indicio del paso de una sombra,

aleluya lejos la sombra,

luces de aleluya sombra de sol sobre una piedra índice de cuervos.

Un poco de historia con esos nombres extraños

que se olvidan por necesidad del aire reflejo en

un ojo al lado de Orión.






martes, 16 de febrero de 2016

Suerte


Ser parte del nacimiento, 

salir del número del orden, 

del número en la oreja, 

del número marcado a fuego en la espalda del aire; 

Libre de lanzar un grito, 

inventar lo que aún no existe. 

En la rueda se adivina probable posible qué te digo, 

sino caos o incertidumbre, puerta de acero cerrada o que estalla en 

mil fronteras, abecedarios y límites,

y el verbo será palabra nueva. 

La suerte es una muñeca de trapo 

con ojos amarillos que piensan volver

cuanto antes,

si nada les impide 

regresar.







miércoles, 10 de febrero de 2016

De Lesbos se fueron las musas


Y el mar se ahoga de muertos, 

de tantas manos que llaman con los dedos, 

cinco en cada mano, 

millones de manos con cinco dedos cada una, 

casi en silencio, todos a oscuras, 

cabellos copo de nieve, 

azulmorados labios de nieve, 

tan fríos como la muerte que alimentamos, 

en la cima de esa montaña de muertos, 

con muertos que ahogan los mares muertos, 

todos muertos.







viernes, 5 de febrero de 2016

Mientras bailo


Mezclo unos versos sagrados contra otros, 

música guapa de gente muerta, y famosa, 

y no sé que lo hago, porque a mí  lo que me gusta es 

cantar en los túneles del metro 

(la esdrújula es la orquídea de los páramos), 

y tocar los bongos, y bailar como

si fuese a acabar el mundo 

(exuberancia inesperada),  

todo en uno, ahora, 

(una invocación a los excesos), 

por favor, preferiría que fuese ahora, si no le importa. 

Es por educación que se lo pido, 

porque lo que quiero decir es que mezclo  

unos versos sagrados contra otros, 

mientras bailo.








lunes, 1 de febrero de 2016

Starman



Si alguna vez te cruzas con alguien y sólo se ven de su rostro las ojeras,

dos barcas azules salvando náufragos, y un brillo en su mirada. 

Si parece que se esconde en la penumbra que proyectan las farolas. 

Si guarda algo dentro de su ropa, pegado al pecho,

que late cuando pasa por tu lado, no temas nada. 

Es un animal vivo, un sufrimiento menos, 

un paso más desde los monos guerreros hacia el resplandor de las estrellas. 

¿Quién entre nosotros, pobres seres maltratados, no sonreiría,

no se apartaría para que llegase antes,

y desde allí nos llamara? 



Los activistas por la liberación animal son implacablemente perseguidos 
por la autoridad. Todas las autoridades. Pero han crecido sabiendo 
que Schlindler lo consiguió, y eso no tiene vuelta atrás.