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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

jueves, 19 de octubre de 2017

Plantado


Plantaron un cuerpo en la orilla del río;
querían otra cosa, pero lo plantaron.
De él nacerán manzanas seductoras y
cálidas noches mirando al mayor animal del cielo;
nacerán limones para aliñar la ensalada y
mil gotas de ámbar serán el fruto de su cabello.
Nacerá la sonrisa de la gente, cuando celebra la vendimia,
nacerán luces de estreno, perros verdes y
cariños filosóficos por lo elemental de lo pequeño,
ciudades y cuevas.
Será la aldea de los rebeldes a la epidemia
del Gran Blanco.
Porque lo plantaron.











domingo, 15 de octubre de 2017

Esto tampoco es una pipa


Esta escritura de talla mínima concéntrica no puede contentar a todo el mundo.

A veces lo intento, por ver cómo se ve mi rostro en un carnet de periodista; 

o empleo las mismas gastadas palabras de siempre, porque no es difícil 

poner ojos de fastidio nihilista. Lo que nunca se me ha dado de lujo 

(Ovidio, tío, lo siento) es contar cómo late la entrepierna del corazón de la mente, 

cuando va a llegar el elegido. O cuando ya se ha ido el interfecto. 

Eso es algo tan de mí para mí sola, que ni mil Nerudas me convencerían 

de que es estupendo aventarlo sobre campos metafísicos 

de un amor desesperado y en poema. 

Me ronda el presentimiento de que mienten como bellacos los que hablan 

de llegadas o de ausencias y nunca de lo que sube el pan 

cada quince días. 

A lo que iba: que me da igual casi todo, hasta cierto punto.


















domingo, 8 de octubre de 2017

Historia


No recordaba la historia que suelen contar las noticias. 

Ni olas ni frío ni rocas, chalecos salvavidas o mantas contra la hipotermia; 

a él volvían a atraversarle sonidos a hierro forjado en óxido líquido, 

temblor ante una maraña de redes de arañas de trampas de luces talladas 

en plomo y venas secas amarillas, temores absorbidos por la pena 

de una sombra sorprendida de ver tanto miedo, y un perro 

-asustado por las voces nocturnas de los grandes, los enormes, 

los gigantes de mirada acostumbrada a reflejar la locura 

que olvidó su ser primario-, 

aullando a la luna, si ha muerto un amigo.


Volvían el hambre y la rabia, el grito de la selva si está en llamas, 

parecido al canto de un ave ardiendo por nacer  

de la primera mujer que lloró a sus muertos, y recordaba, 

como si nunca hubiera pasado, la nube ácida 

que gira siempre en el mismo sentido.










miércoles, 4 de octubre de 2017

Trenes de barro



Trenes

amaneciendo sobre una cama de clavos,

contenedores de vidrio con miedo a la muerte,

que se acerca con cada golpe de sable,

voceros de desgracias en círculos sin salida.


Reunidos alrededor de la hoguera, haremos, 

de inocentes, cenizas,

hundiremos la estaca en los motivos del lobo y

juntos iremos cantando a la batalla,

contentos como niños liberados de la escuela.


Atrás dejaremos las huertas y las fábricas,

las lágrimas de risa y las vueltas en el baile,

las noches de invierno escuchando la lluvia.


Nadie aprende peor que un animal

que no se quiere.











sábado, 16 de septiembre de 2017

Maneras de vivir


    No me importa nada, como cantaba Luz Casal, ¿te acuerdas?, pero hay algo fundamental que nunca debe perderse en una pareja. No, no me refiero a eso de quedarte vacío porque ya lo has dicho todo, todo, sobre ti, vaya plan, porque a mí misma me ocurre que puedo contarte si te queda bien o no el corte de pelo, aunque sabes que preferiría que no te lo cortases, mira, hasta eso te he confesado, que me gustabas más antes, con el pelo a lo Bon Jovi cuando era joven, y sin embargo, nunca te contaría en quién pienso cuando me masturbo, por ejemplo, soy consciente de que nuestras twilight zones no deben compartirse con nadie, pues sólo faltaba, me sentiría Winston Smith desnudo ante el Gran Hermano; pero es que el lío que tienes con la susodicha lo sabía todo el mundo menos yo, caracandao, que mira que me molesta que algunos refranes tengan tanta razón, parecen oráculos de Delfos, y el caso es que es una verdad científica que el que lleva los cuernos es el último que se entera de que la cabeza no le pesa precisamente porque le está creciendo el cerebro, que qué trabajo te hubiera costado decirme, puesto que el dato ya formaba parte del inconsciente colectivo, que andabas descubriendo mundos nuevos, o no tanto, porque eso que haces es una tradición bastante popular.

Me refiero a que, ya que pretendes experimentar otras emociones, que no me parece mal, te repito, te busques a una en condiciones, que esa tía es más fea que pegarle a un padre con el calcetín sudao, si hasta creí, cuando pude contemplarla de cerca, que era Rosendo, sí, el de Carabanchel, ya me dirás a mí en qué situación me deja, porque si eso te gusta, perdona que te diga, creo que tienes un problema, no sé si psicológico o estético, pero de gran envergadura, como si fueses Catherine Deneuve en Belle de jour... uysssss... si hasta me da escalofríos pensarlo. 

Aunque, ahora que me ayudas a reflexionar sobre el tema (sí, tu gesto me hace gracia, y cuando me río, pienso mejor), está claro que buscabas algo diferente, así que, si la susodicha es no sólo fea sino también desagradable, no lo niegues, que es ella la que me tiene manía, ya ves tú, el razonamiento que sigue es que yo soy estupenda. 

Mira, me he convencido, tira, y dile que no me tenga celos, porque te doy veinte minutos para vaciar mi casa de todos tus trastos. De nada, corazón.















viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Dónde está?


Conoce las geometrías sagradas, 
que usa en sus tatuajes, servicio a domicilio, 
para proteger las pieles confiadas a sus manos. 

Le gusta llamarse Brujo y a veces Lechuga, 
escucha canciones sin dioses, sin amos, sin fronteras ni venenos, 
a los animales no se los come porque piensa que algo así 
no puede ser bueno, que no es bueno 
comerse a alguien con un corazón, unas venas, 
emociones, sentimientos y familia, como él, 
aunque camine con cuatro pies 
y se comunique en un idioma diferente. 

Habla desde la dulzura de la equivalencia, 
él no ha nacido para ser un delincuente 
en contra de su pueblo, y su pueblo 
es la tierra entera, así debe ser.

Se llama Santiago, como el que batalló contra el dragón, 
Maldonado de apellido, desaparecido.


¿Dónde está?















miércoles, 23 de agosto de 2017

Materia transformada


Miénteme de frente,

me gusta el brillo negro en tus pupilas,

si piensan que lograron disuadirme de tener contigo

este tipo de conversaciones.

Para haberlo conseguido,

deberías haber matado el deseo

de que no me vaya de tu cama,

que resbala por la interior curva y lateral del borde

verde monte de esos ojos concentrados en el

rizo rebelde del remolino, ¿ves? crece

como en el trigo la levadura y ocupa todos los rincones

sin más razones que porque lo quiere así.


Sabes que soy feliz mirando cómo tejen sus telas las arañas,

que me cuesta quitar la nieve que me aísla,

porque vengo del trópico de virgo y me gusta

verla deshacerse.

Pero no olvido que tuviste en cuenta mis profecías,

es lo mismo que quererme,

y que una costumbre llamada muerte no es fácil que me obligue

a expulsarte de mi vida.


Vete cuando quieras, pero si me miras cuando duermo,

seguiré pensando que tenemos pendientes de un hilo

cosas muy extrañas,

ese tipo de materia transformada

a la que nunca quisimos ponerle nombre.










domingo, 13 de agosto de 2017

El encuentro


Su voz es de terciopelo, oscura;

parecida a la cabeza de un cigarrillo alumbrando

lo que nunca ha de saberse.

Las manos a lo Steve Winwood, tiene clase.

Y una cicatriz en el labio.


En otro tiempo, le cambié sus mentiras por las mías

sin vacilar ni un instante,

me gusta el gesto de su frente,

señala prohibido el paso;

las botas gastadas, la mirada de garza libre de su suerte,

el giro elíptico del cuello,

cuando no quiere entrar en batallas

que ganaría.


Se mueve 

algo que nos unió por las venas

en otra vida de neones reflejados en asfalto,

pero no hay ganas de revisar deudas,

más nuestras que el interior de los huesos.


Pago la copa y me alejo

de lo tanto conocido.