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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

sábado, 8 de junio de 2013

... y la tierra







Acaricia el desorden 

que va dejando mi cabeza,

tormenta de la novena síntesis del año.

Más de un ciclo solar

y él, pura primavera de constante nitidez,

observa de nuevo la inclinación de la balanza

temiendo que vuele mi tren sobre los raíles.

O esperando ver ese milagro.

Entre malezas de cemento, 

fabrica nudos para una bandera líquida

de lindes naturales.

Y así van pasando los días

para el fuego y la tierra. 





2 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez dijo...

Si en una parte de la balanza está el cielo y en la otra la tierra, yo me quedo con la tierra, esta que piso. Porque los milagros, que vienen del cielo, quedan muy lejos, por donde los luceros o quizá más allá...

Saludos
Juanma

susi underground dijo...

A mi me pasa lo mismo, Juanma. Me encanta mirar el cielo, pero con los pies bien posados en la tierra.
Un abrazo, poeta.