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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

domingo, 12 de mayo de 2013

Anoche...


Fotografía de Daido Moriyama




... regresaban las miradas

a los ojos de una noche sin luna.


[nada, entre ese momento y ahora,

tiene más importancia que la oscuridad

de aquellas pupilas empequeñecidas]


Se abrían los balcones de todas las calles, 

el punto amarillo iba alumbrando los malos sueños

para hacer con ellos humo, cenizas y sangre de sauce,

el asfalto era la broma de un río;

sus orillas, enfermedades

de transmisión sexual.

La voz negra de un gato en el callejón gritaba:

"¡la inmortalidad es mi ausencia!"

... y desaparecía.



2 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez dijo...

A veces los gatos gritan palabras de gato y cenizas para ausencias amarillas que se cuelan por tus versos.
Juanma.

susi underground dijo...

Soy gatuna, Juanma, aprendo mucho de ellos, nos entendemos bien. Y es verdad, cuentan cosas...