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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

martes, 16 de abril de 2013

Desafinados






Siguen ladrando.

Imparten clases magistrales de agudos heridos en su núcleo

ante un público harto de que la sombra de esos canes amaestrados

sentencie lo que es bueno, lo que ha de ser pecado para todos; 

teóricos sin prácticas que focalizan pasiones en morales irrelevantes:

mutilación contenta de matar deseos

por temor a no comer las sobras que arrojan los cadáveres

de su pasado...


Pobres niños desatendidos, 

nunca pensaron aprovechar las heces para abonar su crecimiento.


¿No escuchas cómo aúllan en sus madrigueras?

Se les confunde el color con el grito de unas débiles muñecas retorcidas.


Apología, analogía, antología de a-a-a-a-a-aaaastuciassss

ponzoñosas de mecánica sin ternura estornuda el más ilustrado.


No física del quantum filosófico.


Confusión es puerta, cerrada siempre para oídos ciegos.





2 comentarios:

F.E.León dijo...

¿Qué le vamos a hacer, Susi? Hay tanta gente que piensa que para que ellos vivan bien es necesario que tanta gente viva mal, y además parece que han tomado las riendas de Europa. Comprometida siempre, que no nos quiten las ganas de decirles a la cara que sentimos vergüenza de que pertenezcan a la misma especie que nosotros.

Un abrazo, Susi, a ver si me animo porque, con algunos comentarios que me han llegado, estoy un poco"tangled up in blue"

susi underground dijo...

Y tú, Efe, como siempre tan certero. Vergüenza, sí. Por pertenecer a su misma especie y por consentirles que manejen nuestras vidas.

Vengo ahora de leerte, aún estoy sobre la nube en la que me dejas cada vez que lo hago. No puedo hacerme una idea del tipo de comentarios que te hayan entristecido, pero no te dejes llevar a ningún lugar al que tú no irías. Hay gente pa tó, pobrecillos.
Te envío un fuerte abrazo, pedazo de poeta.