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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

lunes, 8 de octubre de 2012

Donde la cima se eleva






Cuando cantaron todas las estrellas,

los hombres buenos se alegraron.

Ante mística audiencia se posó el pensamiento,

enemigo galopando

con estrépito de voz perdida.

Allí mismo surgió entonces una isla discreta,

una antigua ciudad mutante 

de tornillos engrasados;

una asepsia que no daña la vista,

quizás una visión de voluntad

alucinada por la ingenua arquitectura

que soporta el equipaje de arcilla.

Es fuerte, sin embargo,

el entramado de cables que aún conocen

la dimensión preferida por las alfombras

que recorren las escaleras.

Como la cumbre de una montaña, 

la curva de una rodilla.





4 comentarios:

Don Quijote dijo...

Quizá un buen lugar, quizá solo un escape, un cable a tierra. O algún lugar donde soñar, donde creer.
Las islas están para que no nos lleguen los gritos enemigos y vos estás para llevarme de la mano siempre por ese mundo de montañas rodillas. Un abrazo poeta bella, gracias por siempre estar cerquita, se siente.

susi underground dijo...

Pues buscaremos una isla montañosa, de la mano se viaja mejor.
Lo que necesites, gentil héroe poblado de sueños.

Huellas dijo...

Me encanta la metáfora que has usado para esta frágil y a la vez entramada vida. Como comenzar la existencia desde lo puro, ya sabemos de la contaminación pero también hay islas donde aislarse. Muy dentro, muy cerca.

Precioso Susi, me alegra sentirte de nuevo

susi underground dijo...

Las islas ofrecen misterio y salvación.
Me alegra que me sientas.
Un abrazo largo, Ana.