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Allen Ginsberg, tras leer las críticas oficiales a su poema Aullido:
"La poesía ha sido atacada por un aterrorizado hatajo de ignorantes y pelmazos que no comprenden cómo se hace, y el problema con estos cretinos es que tampoco la reconocerían si se les apareciera en mitad de la calle y se los follara a plena luz del día."

jueves, 20 de octubre de 2011

Murphy

Sabor a barro seco, 
cabezas a la fuga,
disco fragmentado, 
alta resolución de imágenes
en lo alto de las esquinas,
descenso de leucocitos  
sobre la linfa ahogada, 
latidos sin fondo, 
sangre colorada en venas prietas,
células muertas, 
neuronas transferidas al ocioso mundo 
   de una reina sin trono por la ley de Murphy...

¿Quién era ése, que da nombre a algo de lo
que todos hablan para justificar no hacer nada?



4 comentarios:

El Brujo de Letziaga dijo...

Pues si justifica no hacer nada, no hará nada...Quien era ese?...Pues uno que ya nunca será un extraño.

Buena clase anatómico-fisiólogica jajaj

Saludos

susi underground dijo...

La clase de fisiología te la dedico, brujo. Aunque yo hablo desde la afición, lo tuyo es otra cosa.

Un beso, poeta Benja.

Juan Carlos Ventura dijo...

Murphi... En mi opinión su ley es tan cierta como la de la gravitación universal, si algo puede salir mal, saldrá mal; en un mundo tan imperfecto como un barco que hace aguas por todas partes, lo natural es que el factor Murphy se cumpla. Pero utilizar esa realidad para justificar el no hacer nada es en sí algo deleznable. Hay que ser consecuente con los actos propios, también cuando se ha metido la pata, o directamente, la has cagado hasta el fondo. La capacidad de asumir los errores y rectificar el rumbo errado son dos excelentes magnitudes para medir la talladura moral de una persona.

(vaya rollo te he metido... me he quedao a gusto... ja ja)

susi underground dijo...

Pues me ha encantado el rollo, JC.
En el fondo estoy de acuerdo contigo, pero me da mucha rabia que al final todo se vaya a la mierda por la simple imperfección humana, astral o caótica.
También es cierto que si existe una posibilidad de éxito, aunque sea mínima, se puede conseguir el propósito deseado.
Y eso que dices acerca de asumir los actos propios no es más que la mejor manera de proteger nuestra conciencia, que tiene más fuerza de lo que muchos creen.